Zoraida Santiago, trayectoria

 

Biografía

Nace en Santurce,el 25 de mayo de 1952. Es la segunda de una familia de siete hermanos. Desde pequeña, su inclinación por la canción la heredó de sus padres. Zaida, su madre, se sabía todas las letras de todas las canciones, y declamaba versos en las veladas donde Domingo, su padre, cantaba las canciones más hermosas del repertorio popular con su melodiosa voz de tenor serenatero. Comenzó cantando con su papá, luego en la iglesia de la comunidad, en las funciones musicales escolares y en el coro familiar dirigido por Tato, su hermano mayor.

Todos entraron en la música a través del piano. Bajo la tutela de varios profesores, Zoraida y Tato comenzaron en el piano desde muy niños. Luego, de la mano de Doña Consuelo Lee Tapia de Corretjer, todos los hermanos se familiarizaban con el maravilloso instrumento, y desarollaban las destrezas para crear hermosas melíodías y armonías. Conocerían también al poeta y al patriota, de cuyos poemas más tarde se crearían hermosas canciones. El contenido político de la nueva canción latinoamericana tendría su versión puertorriqueña, en gran medida, gracias a Juan Antonio Corretjer, el esposo de la profesora de piano, poeta nacional.

Luego llega a la vida universitaria, donde entra en contacto con la música de Roy Brown, El Topo, Taoné, Andrés Jiménez y otros que apenas comenzaban a gestar lo que se ha llamado el movimiento de la Nueva Canción Puertorriqueña. Escuchó a Mercedes Sosa, Violeta Parra, Inti-Ilimani, Quilapayún, Silvio y Pablo, Atahualpa Yupanqui, y muchos otros. Eran los años de la lucha contra la guerra de Viet-Nam, años de intensa actividad estudiantil y sindical, la búsqueda de una nueva sociedad, más justa, más humana. Años en los cuales nos redescubrimos latinoamericanos, sacamos del closet nuestra música jíbara y trabajadora urbana, nuestros instrumentos nacionales. Recuerda su primer concierto en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Un catalán melenudo cantaba poemas de Antonio Machado, y le repetía, delirante, se hace camino al andar...Serrat cantaba poemas. Lo mismo haría ella.

Sacó sus libretas y se puso a musicalizar sus propios poemas. En la experiencia de la migración a Nueva York, una vez graduada de antropología, se dieron otros encuentros. Maestrìa y doctorado serían esfuerzos paralelos con los de la música. Organiza y participa de varios grupos musicales en la gran urbe. Trabaja de periodista del periódico Claridad. Un día, le encargan una entrevista a Roy Brown, que se acaba de mudar a Nueva York. Luego, una tarde de verano de 1977, Roy la escucha cantar en la calle 14 y la invita a formar parte de su proyecto nuevo: Aires Bucaneros.

El trabajo de Roy Brown y Aires Bucaneros, donde trabajan con Carl Royce, cuatrista y guitarrista, y Pablo Nieves, percusionista, hizo historia en la música puertorriqueña, y resultó en dos discos, grabados en 1978 (Aires Bucaneros) y 1980 (Casi alba). Estos trabajos sentaron pauta, a pesar de estar hechos desde el exilio, en la nueva canción puertorriqueña. El trabajo vocal de Zoraida y sus composiciones De la tierra en que nací, Prisa loca, Canción para Vieques y Casi alba, la colocaron como una de las más importantes exponentes del género en su patria. Representa también el primer trabajo donde aparece una de sus musicalizaciones de la importantísima poeta puertorriqueña, Julia de Burgos.

Con Aires Bucaneros, Zoraida viaja a Cuba, en 1978, al Festival de la Juventud y los Estudiantes. Allí comparte escenario con figuras de talla internacional, como el grupo Quilapayún, los cubanos Silvio Rodríguez, Sara González, Pablo Milanés, Vicente Feliú, Noel Nicola, la dominicana Sonia Silvestre y muchos otros. Luego viajan a México y realizan giras artísticas por todos los Estados Unidos. La experiencia de Aires Bucaneros abre los horizontes de la artista, que comienza a componer más y a cantar sus propias canciones, enriqueciendo el proyecto original de Roy con sus armonías vocales, pero además con sus composiciones.

Pero el exilio se le hace pesado. Termina sus estudios doctorales en antropología, y decide regresar a Puerto Rico. En 1982, luego de diez años de ausencia, mucho ha pasado allí. Se integra al trabajo musical isleño con su hermano Tato, que ha regresado también del exilio en París, Nueva York y México, y que trae un bagaje musical impresionante. Tato es un pianista excepcional. Juntos, se presentan en un memorable concierto en el Teatro Silvia Rexach de Puerta de Tierra, que titularon Voz y piano, hermanos.

Comienza así su trabajo de vuelta a su patria. Tato la acompañará desde entonces. Ambos hermanos buscan su espacio en los escenarios puertorriqueños. Trabajan juntos en lo que será su primera producción discográfica, Tiene que ser la luna, producido por su compañero Quique Benet. En este disco, salido a fines de 1983, Zoraida incluye sus composiciones Alza tu voz, cantor, De tí, mujer (interpretada más tarde por Sonia Silvestre), su musicalización del poema de Mario Benedetti, Variaciones sobre un tema de Boris Vian, Te llevarán (poema de Julia de Burgos, El final de la espera, Palabras del silencio, entre otras. Al año siguiente, en el 1984, nace su hijo Luis Manuel. Zoraida comienza una nueva etapa como cantautora y madre. Su nuevo concierto, titulado Una nueva canción de amor, recoge las experiencias vividas como mujer, hija, esposa, hermana y madre.

Además de su trabajo musical, participa durante este tiempo en varios proyectos de teatro. Uno de ellos, Las Bohemias, la lleva a trabajar como directora musical, pianista y cantante de siete mujeres que conforman un grupo musical femenino de la década de los cuarenta. Las Bohemias recorre la isla con gran éxito, durante 1983 y 1984, y Zoraida comparte tarima con Georgina Borri, Claribel Medina, Coqui Santiago, Adri Galler, Tati Rodríguez y Sharon Riley. Compone, además, Siete mujeres, la canción tema del espectáculo, y realiza los arreglos de todas las canciones, en un repertorio compuesto de éxitos populares de la época.

En los próximos años realiza varios conciertos en su patria. En 1985, por ejemplo, ella y su compañero producen el concierto Antillanas, trayendo a Sonia Silvestre a Puerto Rico para cantar juntas en el Teatro Sylvia Rexach. Mientras tanto, su trabajo la lleva por varias giras a través de Estados Unidos, México y la República Dominicana. Su participación en Son Caribe, festival musical realizado en la vecina antilla en 1989, la llevó a compartir escenarios con varios artistas de Santo Domingo, Haití y Cuba. Participa en la creación del Comité Nacional de la Nueva Canción Puertorriqueña, del que es electa presidenta. Creía en la unidad de todos los y las cantautoras para lograr una mayor difusión de su trabajo y eventualmente convertirse en una fuerza artística de importancia en el país. Sin embargo, las circunstancias en ese momento no permitieron que este experimento perdurara.

A principios de los noventa, Zoraida compone, interpreta y graba la música para dos piezas de danza de la coreógrafa Gabri Christa, con quien viaja a Nueva York y Pittsburgh -Matutina y Dos momentos de pasión- siendo ese aspecto de las piezas uno de los valores más reseñados en las críticas. Musicaliza también la cinta de Sonia Fritz, Luisa Capetillo, pasión de justicia, premiada como Mejor Documental del Festival de la Mujer en Mar del Plata, Argentina en 1994. Para esta, escribe, interpreta y graba música original en su totalidad. Además, con una serie de conciertos (Amanecida, Como niña que juega) durante estos años va preparando la que será su segunda producción discográfica: Canción sublevada.

Zoraida entrega en este CD gran parte de su obra musicalizadora de la poesía de Julia de Burgos, así como sus propios poemas musicalizados, que son sus canciones. Es en este disco compacto que incluye el tema Silencio, grito de paz que se ha convertido en himno contra la guerra. La crítica del país selecciona el disco como una de las mejores producciones de 1992. En 1993, se presenta en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico junto a la intérprete venezolana Lilia Vera en el concierto Voces femeninas del Caribe nuestro.

El año 1992 representa también para Zoraida el momento en que regresa al mundo académico. Ingresa a la Universidad de Puerto Rico como profesora de Ciencias Sociales. El contacto con jóvenes estudiantes universitarios la llena de energía, completa los requisitos para su grado doctoral en antropología de la New School for Social Research, y obtiene su título de doctora. Esto la mantiene por unos años un poco alejada del ambiente musical, y sin embargo algo en ese ambiente le reclama continuamente atención. Y es que su voz y su presencia son convocados eventualmente para formar parte de una lucha que marcarà la historia puertorriqueña: el reclamo de paz para la Isla Municipio de Vieques, Puerto Rico.

Vieques, convertida en polígono de tiro por la marina estadounidense desde los años cuarenta, llama la atención urgente del mundo al suscitarse un incidente en que muere un viequense y varios otros son heridos. Comienza inmediatamente una intensa actividad de desobediencia civil, que mantiene a los puertorriqueños unidos en torno a un reclamo de paz. Zoraida, cuya Canción para Vieques fue escrita veinte años antes, se une a este proceso como participante en los campamentos de desobediencia civil. Es en Vieques donde retoma la guitarra para cantar frente a los portones del campamento militar. Vieques la inspira para retomar la música como opción comunicadora. Su militancia la lleva a incursionar en la zona de tiro durante las pácticas militares junto a miles de puertorriqueños en un período de cuatro años. En el verano de 1999, es arrestada y condenada a cuarenta días en la cárcel federal.

Mientras tanto, participa en la organización de varios conciertos grandes para recaudar fondos para la lucha viequense. Del valle pa' Vieques es el primero. Realizado en el Valle de Lajas con el auspicio del Frente Unido pro Defensa del Valle de Lajas. Luego Canción Urgente por la Paz, en el Coliseo Roberto Clemente, producido por la organización Todo Puerto Rico con Vieques. En estos conciertos se une a las voces de muchos artistas: Cultura Profética, Fiel a la Vega, Mike Villegas, José Nogueras, Radio Pirata, Plena Libre, Roy Brown, y artistas internacionales con León Gieco y Adalgisa Pantaleón. Durante este tiempo, produce junto con su compañero de Aires Bucaneros, Roy Brown, el disco Bohemia. En esta producción, Zoraida y Roy se unen para grabar a duo canciones del repertorio popular de América Latina. En esta ocasión, reafirmando la pertenencia a una tradición de la música popular un poco olvidada -los duos que hicieron famosas muchas de estas canciones- Roy y Zoraida incursionan brevemente en el género popular romántico y lo hacen con acierto y hermosas interpretaciones.

Mientras tanto, ante la dificultad que presenta para un artista independiente grabar sus canciones al ritmo que desearían, Zoraida, Quique y Tato crearon el estudio de grabación que se ha convertido en el lugar de trabajo musical de los hermanos. TatoAllí, Zoraida y Tato, junto a un excelente grupo de músicos que los han acompañado por varios años, grabaron el excelente trabajo titulado Del sueño al hecho. En abril de 2004 se produce la salida de este cd, que es recibido con grandes elogios por la crítica especializada, y catalogado como una de las mejores producciones del año en términos tanto de composición, como de interpretación y producción completa. Con una ilustración de carátula del maestro artista Rafael Trelles, el cd contiene además un pequeño y hermoso libro ilustrado con las letras de las canciones. Con este trabajo, Zoraida se revela una vez más como una exquisita compositora, con una sensibilidad hacia la poesía pero también con un dominio de lo rítmico y lo voluptuoso de la música caribeña. Tato, al igual que en Canción Sublevada, crea maravillas en los arreglos musicales.

Durante los últimos años, Zoraida ha estado integrada activamente a los esfuerzos de la Cooperativa Taller de Cantautores. Actualmente forma parte de su Junta de Directores. La Cooperativa se ha instalado en la calle Robles #55 de Río Piedras, donde cuenta con estudios de ensayo, un café teatro (Taller Cé), estudios de grabación y pronto, una escuela de música.

En su más reciente producción, Retratos, grabada también en sus estudios entre diciembre del 2006 by febrero del 2007, se juntan trece temas -uno de ellos instrumental- interpretados sensible y hermosamente por Tato, el baterista y percusionista Javier Hernández, el bajista Harry Rodríguez, y el guitarrista José Flores, dirigidos por Tato, quien también fue ingeniero de grabación, y el autor de los arreglos de teclados que complemetaron el trabajo de interpretación de los músicos y la cantautora. Sus hermanas Coqui y Charito, y su sobrina (hija de Tato) Anaí, cantan con Zoraida la canción "Canciones por todas partes," y Emanuel Gutiérrez masteriza para crear una obra de gran excelencia musical. En palabras de la crítica especializada, "la poesía de la cantautora Zoraida Santiago es revestida con el sentimiento del blues, la bossa nova y el jazz en su nueva producción “Retratos”, entrega en que -de la mano de su hermano y pianista Tato Santiago- resulta muy evidente su madurez artística y musical. La profundidad de las letras de Zoraida, de un matiz filosófico y de denuncia social, jamás la encontrará en los discos de Thalía o Paulina Rubio...‘Canciones por todas partes’, orientada al flamenco, ‘La prisión’, ‘Pulsión de muerte’, ‘La verdad’ y ‘Habrá que sembrar’ son letras para pensar; canciones imperecederas; que elevan la trova siempre nueva a un nivel de expresión musical sin precedentes en América. " (Jaime Torres Torres, El Nuevo Día). El disco contiene, además, un folleto bellamente ilustrado por Johari Fuentes, con carátula de Coqui, con las letras de todas las canciones de la autoría de Zoraida.

 

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